Quiero ver cuajar, en oro, / los silencios de la tarde, / cuando el sol duerme en mi pueblo, / en sus piedras y en mi carne. (A.H.Q.)

La ermita y Virgen de Cantalobos

En el libro Aragón Reyno de Christo, y dote de María SSma... podemos leer datos de la Virgen del Castillo y la de Cantalobos. Una parte no muy conocida de nuestra historia y de la forma de vida de los pobladores de Montalbán allá por el año 1700


Según este libro (intento transcribir el texto): 
Nuestra Sra. de Cantalobos se venera en una iglesia antigua, situada en los términos de la Villa de Montalbán, distante de ella una legua, entre su Occidente, y Septentrión, y otra legua del lugar de Lahoz. No hay memoria de cuando se construyó dicha iglesia, sí solo, que es muy antigua: en el año de 1550 mandó del Dr. D. Diego Espés Visitador del Arzobispado, por el Sr. Arzobispo D. Fernando de Aragón, que se reparase, habiéndola visto, que amenazaba ruina. Llámase de Cantalobos, quizá porque la partida tendría este nombre, siendo aquella eminencia (terreno elevado), en que está fundada, lugar, donde concurrían aquellas fieras, y darían no poco temor a los pastores, que tendrían allí sus ganados, por ser muy fértil su pasto: sábese, que antiguamente desde esa iglesia (donde hoy se conserva un carrascal) hasta el pinar de Segura, estaban todos los montes muy vestidos de diferentes árboles silvestres y matas. No falta quien diga, y no sin congruencia bastante, que invocándose así Ntra. Sra. Virgen de Cantalobos, puede interpretarse según el sencillo estilo de pastores y antiguo de Aragón, como si dijeran: Virgen S.S. de Canta (esto es, ahuyenta) los Lobos; dará motivo a los Oradores (realizan ruegos), para celebrar su Patrocionio.
La imagen de N. Sa. el S.S. Niño Jesús, y la silla, en que está sentado, son de sola una pieza; parece ser de pino; la silla se mira (se tiene en estima) por su espalda quemada, y muy negra, sin saberse, cuando, o como se prendió en ella el fuego; todo se halla ahumado hasta el cuello de N. Sa. En este lleva N. Sa. unas piedrecitas (parecen finas) rojas, y blancas, como gargantilla, y cuatro sobre la garganta, que forman una cruz, unidas con la misma encarnación. El rostro de N. Sa. es muy alegre, y hermoso; con los dedos, pulgar, e índice de la mano derecha tiene N. Sa. una bolita, como una cereza; con la siniestra (izquierda) extendida sustenta al Niño Jesús, que está sentado sobre la rodilla de su Madre; el Niño Jesús tiene la mano diestra recta, los dedos pulgar, índice y medio tendidos, y los restantes encogidos hacia la palma de la mano: con la siniestra sustenta un libro, unido al pecho; muestra sus pies descalzos; y su vestido de la misma madera, parece algo blanco, con unas estrellitas negras, vistoso. El vestido de N. Sa. es algo oscuro, con algunas estrellas, y coloridos, como de fuego; muestra la punta del pie siniestro con zapato puntiagudo, y lleva un cíngulo, pintado con unas cuentecillas blancas; la devoción viste a esta S. Imagen con varios manticos curiosos, y devotos. No hay Capellán especial, que cuide del culto de esta S. Imagen, sí solo, un ermitaño, que elige la Villa; pero en tiempo de recoger las mieses, para que tengan misa los labradores de aquel termino, y los que habitan la casa de administración, que hay aquí (y es de N. Sa.) pide la Villa, vaya un sacerdote a decir misa en los días de fiesta, y da la limosna para ella, la casa de N. Sa. La veneración de esta S. Imagen es universal en aquel partido, siendo muy frecuente el concurso (la concurrencia) de los devotos, a hacer aquí sus novenas.

Dejando estos favores, que han recibido los de esta Villa, de N. Sa. en la curación de varias enfermedades, escribo solamente este,  que sucedió en el año de 1708, poco más o menos. Teresa Aldrete?, mujer de Domingo Torres, vecino de Villarroya de los Pinares, estaba paralítica, sin poder valerse para cosa alguna; ofreció visitar a N. Sa. de Cantalobos de Montalbán, si curaba; y en breve consiguió la salud; olvidóse de su voto, como miserable, o lo dilató como tibia; volvió a enfermar de la misma enfermedad al cabo del año de salud; fue a visitarle, un pariente suyo el L. Mosén Carlos Torres, sacristán Mayor de la iglesia de Santiago de Montalbán, que compadecido de verla, apremiada de tantos dolores, la acordó (le recordó) su promesa, la afeó su tardanza, y olvido, y la excitó (exhortó), a invocar segunda vez a N. Sa. de Cantalobos. Quedó en breve sana, y habiendo venido a N. Sa. se conservó así.
Hacen procesión a esta iglesia todos los años la Iglesia, y Villa de Montalbán en el tercer día de Pascua de Pentecostés; y experimenta su Patrocionio, no solo en las enfermedades, sino también en las necesidades de agua; invocase a N. Sa. del Castillo, y si Dios no los socorre, acude la Villa a la de Cantalobos; así logró la lluvia dicha Villa en el año 1724, pues en el día 25 de abril siendo notoria la falta de agua, después de haber acudido a N. Sa. del Castillo, y haber llovido algo, se hizo Procesión muy devota, y penitente a dicho Santuario, y en este, una plática de penitencia, con que creció el fervor del Pueblo; trajeron la S. Imagen a la Iglesia de Santiago, y se veneró aquí en su Altar Mayor, 22 días y en el día 22 de junio, se llevó en Procesión General por toda la Villa con universal aclamación de la devoción suya, y Pueblos vecinos, que habías concurrido a su veneración, dando gracias a N. Sa. por tantos favores, como habían recibido por su intercesión; en el día 13 de este mes se restituyó  con la misma solemnidad, y devoción a su Iglesia. Celebra la devoción "Guía de Caminantes", contra inquietudes de ladrones, y Patrona de los ganados, gloriándose N. Sa. en su mismo título, de ser quien los libra de las fieras, y otros infaustos sucesos; así invocan humildes el pastor, el labrador, el caminante, y al fin, todos los afligidos, que desean verse libres por su intercesión de trabajos (penalidades), enfermedades y desgracias.
A continuación reproduzco los comentarios que ha hecho Isabel Tirado por su valor histórico:
La imagen de la Virgen de Cantalobos que se describe diría que se corresponde al prototipo de virgen de finales del estilo románico, entre finales del siglo XII y principios del XIII. Lo digo por este detalle: tiene el niño sobre la rodilla, no sobre la falda. Por lo demás, vestimenta y niño mantienen las pautas del románico. El hecho de que la madera de la talla esté chamuscada no tiene nada de extraño porque los incendios eran bastante frecuentes debido al uso de teas o velas de cera para la iluminación. La Virgen de Montserrat, por ejemplo, es "moreneta" porque está ahumada. 

Otro apunte: Fernando/Hernando de Aragón, el arzobispo de Zaragoza que ordenó reparar la ermita de Cantalobos, era un humanista del renacimiento aragonés que hizo mucho en favor de Aragón y se ocupó de fomentar el arte y la cultura. Era también virrey de Aragón, por lo tanto, tenía poder político y religioso. El cargo de arzobispo podía ser hereditario, como en este caso, y la Corona de Aragón lo reservaba para miembros de la familia real, la dinastía de los Trastámara, en abierta competencia con el Vaticano. Fernando/Hernando fue uno de los siete hijos de Alonso/Alfonso de Aragón, también arzobispo y virrey de la Corona Aragonesa, quien, por cierto, era el hijo ilegítimo que Fernando el Católico tuvo con Aldonza de Ivorra.

Cambiando de tema, la explicación "de canta" como "aleja/ahuyenta" me parece afortunada, acertada y muy verosímil. En cuanto al paisaje, sería curioso saber cuándo las montañas de Montalbán perdieron su cobertura de bosques. Probablemente se desforestaron en el siglo XIX, como tantos otros bosques en España y Europa, que fueron talados para generar la energía que alimentaba la industria y también para la construcción de los "caminos de hierro", aunque tuvieran que transportar la madera muy lejos. Reflexión: ¡Qué pocos de nuestros recursos se han aprovechado en el propio territorio! 

Una última cosa: es curioso el uso, en el texto, de las dos formas de "ese", la sencilla "s" y la doble "ss". Ignoro si la primera tenía fonética sonora y la segunda sorda, como en otros idiomas de la actualidad.


1 comentario:

  1. Ana, he leído con mucho interés el texto que has transcrito, tanto el original como el tuyo propio, y creo oportuno completarlo comentando algunos aspectos sobre su contenido. Por ejemplo, la imagen de la Virgen de Cantalobos que se describe diría que se corresponde al prototipo de virgen de finales del estilo románico, entre finales del siglo XII y principios del XIII. Lo digo por este detalle: tiene el niño sobre la rodilla, no sobre la falda. Por lo demás, vestimenta y niño mantienen las pautas del románico. El hecho de que la madera de la talla esté chamuscada no tiene nada de extraño porque los incendios eran bastante frecuentes debido al uso de teas o velas de cera para la iluminación. La Virgen de Montserrat, por ejemplo, es "moreneta" porque está ahumada. Otro apunte: Fernando de Aragón, el arzobispo que ordenó reparar la ermita, era un humanista del renacimiento aragonés que hizo mucho en favor de Aragón y se ocupó de fomentar el arte y la cultura. Cambiando de tema, la explicación "de canta" como "aleja/ahuyenta" me parece afortunada, acertada y muy verosímil. En cuanto al paisaje, sería curioso saber cuándo las montañas de Montalbán perdieron su cobertura de bosques. Probablemente se desforestaron en el siglo XIX, como tantos otros bosques en España y Europa, que fueron talados para generar la energía que alimentaba la industria y también para la construcción de los "caminos de hierro", aunque tuvieran que transportar la madera muy lejos. Reflexión: ¡Qué pocos de nuestros recursos se han aprovechado en el propio territorio! Una última cosa: es curioso el uso, en el texto, de las dos formas de "ese", la sencilla "s" y la doble "ss". Ignoro si la primera tenía fonética sonora y la segunda sorda, como en otros idiomas de la actualidad. En fin, Ana, que me siento orgullosa de saber que en Montalbán hay personas como tú que se esfuerzan en recuperar la Historia y que luchan por la cultura. Ánimo. Un abrazo.

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