Quiero ver cuajar, en oro, / los silencios de la tarde, / cuando el sol duerme en mi pueblo, / en sus piedras y en mi carne. (A.H.Q.)

El convento de Dominicos

Es en el seno de una de las familias nobles es donde se fragua la fundación del Convento de los Dominicos (se encontraba localizado en el actual cementerio municipal) de clara importancia en la vida de la villa de Montalbán.

D. Juan de Obón Escudero, fue caballero de la Orden de Santiago de la Espada, que le nombró su comendador en Montalbán. Se casó con doña Aurelia del Camino y Cavañes (natural de Fraga). Tuvieron cinco hijos, uno de ellos murió en Cerdeña y los otros cuatro tomaron el hábito de la Orden de Predicadores. El matrimonio hace testamento dejando a cada hijo 50 sueldos de legítima y heredero universal el cónyuge sobreviviente, pero proponen fundar un convento en Montalbán, movidos de la santa vida que sus hijos religiosos llevaban, al que vinieran a vivir sus amados hijos. Y así por medio del maestro general de la Orden de Predicadores, elevaron la súplica a León X.

Mientras se tramitaban las gestiones de la fundación parece ser que murió don Juan, quedando doña Aurelia heredera universal. Tiempo faltó a la señora para disponer su testamento, al verse al poco tiempo en grave enfermedad. "Y dejó heredero universal de todos sus bienes a micer Tomás del Camino y Cavañes, hermano suyo, doctor en ambos derechos y canónigo de la Seo de Zaragoza, con tal pacto y condición que no pudiesen pervenir dichos bienes ni parte de ellos a dicha Seo de Zaragoza, ni dicho canónigo pudiese disponer de ellos sino en obras pías o haciendo legado a alguna religión y en particular a la de Santo Domingo, por ser sus hijos religiosos della. Y que procurase de poner en ejecución el grande deseo que él sabía que su marido y ella habían tenido de fundar un convento en la villa de Montalbán y traer a él por moradores a sus amados hijos".

Admitió la herencia el canónigo, vino a vivir a Montalbán, y comenzó el convento con gran diligencia, de manera que en espacio de ocho meses hizo tres cuartos de los cuatro que tenía. Teniendo ya hecha la mayor parte del convento, procuró traer los cuatro hijos de los fundadores con un padre anciano y de cualidades para vicario llamado fray Juan de paz, con licencia del general de la Orden fray García de Loaisa, titulándolo de San Vicente Ferrer, en el año 1521. Es de saber que también la villa de Montalbán tuvo interés en la fundación del nuevo convento, porque meses antes había concedido "la ermita de Santa Lucía, ermita de dicha villa, y todo el patio y sitio que que delante y detrás y alrededor de dicha ermita hasta que señor y poseedor no tenga; para que en aquella o en el dicho patio puedan hacer y edificar un monasterio de la dicha Orden" .Mas dicha cesión de la ermita y el principio de las obras del convento no fueron del agrado del plébano y clérigos de la villa, de manera que cuatro años mas tarde se movió pleito sobre su pertinencia.

Y es de notar que ya entonces se tituló también de Monteceli de la observancia, manifestando la tendencia monástica de Piedrahita, de mucha oración y estrechez, junto con la predicación frecuente y el estudio prolongado. Así pues el convento pasó a denominarse Monasterio de San Vicente Ferrer y Santa Lucía de Monteceli de la observancia.

La fábrica del monasterio y la iglesia concluyeron en 1535. Desde su fundación el convento estuvo inmerso en diversos pleitos y pasó por penosas circunstancias que minaron su patrimonio. Uno de los hechos más renombrados fue el motín de los molinos. Existe constancia documental de que en 1690 tuvo lugar un enfrentamiento entre los vecinos de la villa y los frailes del convento por el uso de los molinos, iniciándose un motín que llegó a poner en peligro la vida de los frailes.

También es interesante la detención y prisión de Fray Juan Micó en 1528, durante dos años y cuatro meses.

"Estaba la puerta principal del monasterio cerrada. Angulo, pidiendo favor y ayuda y las llaves del rey, cogió un gran canto y dio un golpe tal en la puerta que rompió una esquina y entró. Había una segunda puerta también cerrada y con fuerza la abrió, y, forcejeando, franqueó la tercera, encontrando a fray Micó diciendo misa todavía. Esperó a que acabase, pero antes de que depusiera las vestiduras sacerdotales le asió de la casulla, tirando reciamente para sacarlo del convento... Y pisándole las vestiduras sacerdotales lo sacó, no sin antes haber tenido un forcejeo con los frailes que estiraban de él para sí. Y con la misma violencia echó fuera sucesivamente a los demás religiosos...

Así revestido fray Juan era llevado por las calles de la villa, mostrando singular paciencia y grandísima mansedumbre. Mas acaeció algo con que no contaba Angulo. Porque alborotóse el pueblo de tal manera que, con no haber gente en él, ocupada en sus haciendas, revistiéndose las mujeres de pechos varoniles, comenzaron a quitar los tocados de sus cabezas, y, cubiertos los rostros con los cabellos, llegaban a los ministros de la justicia diciendo: Gente desconocida, ¿por qué lleváis preso al santo de Dios, que, después que lo conocemos acá siempre hemos visto en él obras de santidad y ninguno pudiera haber hecho esto sino vosotros? No penséis que le podréis llevar donde son vuestros intentos. Y así, no pudiendo pasarle por la calle, se hubieron de detener por las muchas tejas que las aflijidas y varoniles mujeres echaban de los tejados... Él con mansedumbre, les decía: Mirad, buenas mujeres, que esta buena gente no tiene culpa, que les es mandado lo que hacen. Dejadnos pasar. Todo lo permite Dios por mis pecados. Cesaron las mujeres a instancia del bendito padre, inventado otra cosa a su parecer más terrible, convocando todos los muchachos del pueblo y cargándolos de piedras, diciendo apedreasen los ministros de la justicia y guardasen al santo. Hiciéronlo con tanta diligencia que el justicia fue el primero que quedó herido de su propio hijo... Quitáranles sin duda, el santo si no acudiera la gente que estaba fuera del pueblo, se refugiaron en una casa, hasta que los niños estuvieron recogidos."

La prisión del padre en el castillo, fue conmutada por la reclusión regalada (placentera) en casa de una señora del pueblo, su admirable penitencia y cosas milagrosas realizadas por el siervo de Dios hasta su libertad al cabo de cierto tiempo está publicado por Diago ( "Historia de la provincia de Aragón de la orden de Predicadores" de 1599)
https://books.google.es/books?id=Lg1Wu4PSYicC&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q=montaluan&f=false
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Desde 1811 a 1814 los frailes son expulsados del convento y estuvieron dispersos por causa de la Guerra de la Independencia.
En noviembre de 1835, después de 314 años, abandonan definitivamente el convento por la desmortización.

También hay datos del convento en: Historias ecclesiasticas y seculares de Aragón (tomo I) 1622, escrito por Vincencio Blasco de Lanuza. En la página 223, cap XXXI. Convento de San Vicente Ferrer de Montalvan, memorias de varones santos.

https://books.google.es/books?id=WiOXJ3RE06AC&printsec=frontcover&dq=historias+ecclesiasticas+y+seculares+de+aragon+tomo+I&hl=es&sa=X&redir_esc=y#v=onepage&q=historias%20ecclesiasticas%20y%20seculares%20de%20aragon%20tomo%20I&f=false
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 Esta es una pequeña introducción, la historia es apasionante pero no cabe en una entrada de blog, os dejo el enlace a un documento PDF con la historia de los dominicos en Montalbán. Por si a alguien le interesa el libro original está publicado por Instituto de Estudios Turolenses: La orden de Predicadores en la provincia de Teruel, Rvdo. P. Fray Manuel García Miralles, 1964.

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